Nuestro proyecto

foto-reconstruccion-tejido-

Ovejas Negras es la síntesis de un conjunto de intenciones humanistas. Es un proyecto de reconstrucción del tejido social a gran escala partiendo del medio inmediato.

El tejido social está siendo destruido paulatinamente por un sistema inhumano que exhibe impúdicamente la violencia en todas sus formas: violencia física, económica, racial, psicológica, religiosa, sexual… y al que le interesa que la gente esté dividida e incomunicada para que no puedan articularse respuestas a la situación de injusticia social (es imposible unirse para cambiar las cosas si no se contempla la necesidad de reconstrucción de un sistema de relaciones entre las personas muy deteriorado)

Queremos formar un ámbito de personas que aspiren a un mundo donde no haya nada por encima del ser humano y ningún ser humano por debajo de otro ser humano; donde todas las personas sean iguales.  Pero, no nos basta con la simple formalidad de iguales derechos ante la ley, sino que queremos avanzar hacia un mundo en el que hayan realmente iguales oportunidades para todos (¿de que sirve que sobre el papel tengamos los mismos derechos si luego la posibilidad real de acceso a los mismos es desigual?)

Reconocemos la diversidad personal y cultural y afirmamos las características propias de cada pueblo, condenando toda forma de discriminación.

Auspiciamos toda tendencia al desarrollo del conocimiento, por encima de las limitaciones impuestas al pensamiento por prejuicios aceptados como verdades absolutas e inmutables. Afirmamos la libertad de ideas y de creencias y repudiamos toda forma de violencia como metodología de acción.

Este trabajo de reconexión con otras personas no necesita de grandes conocimientos ni de extraordinarias virtudes. Es un trabajo humilde y tiene que ver con la comunicación con otros como necesidad existencial. No es un planteo novedoso, pero hay que llevarlo a la práctica (no es lo mismo el decir que el hacer).

 Algunas personas piensan que ya todos los caminos están cerrados y que nada puede hacerse…  ¡Sí que se puede! pero es necesaria una condición mínima: querer al ser humano, a las personas que están a tu alrededor. Esta condición es importante y pone fuerte primacía en el trato a los demás.

soledad Es paradójico que en un mundo cada vez más comunicado y en el que más personas conviven juntas, la gente se sienta incomunicada, sola, aislada. Esa sensación de aislamiento se produce porque, en realidad se está más pendiente del recibir que del dar.

Es cierto que invertimos una fuerza de trabajo y recibimos a cambio bienes de consumo, y eso esta bien, pero… ¿es que doy algo de mí? ¿o es que en realidad produzco un intercambio?. Esa ideología consumista de que todo lo que uno hace debe revertirle, opera en nosotros, aunque no lo percibamos. Es una forma mental cerrada, personalísima, donde no aparece en el horizonte la posibilidad de comunicarse profundamente con el otro. Si no encontramos la forma de comunicarnos de manera profunda y verdadera con otros, la incomunicación acabará produciendo una explosión social de consecuencias impredecibles.

Desde luego no pretendemos hacer un planteo original, esto que hablamos mucha gente ya lo sabe… simplemente, observamos lo que sucede y percibimos hacia donde van las cosas. Nuestro mensaje tiene que ver con esa apertura. Mientras la gente no reivindique esta capacidad (hoy obturada) del dar, los problemas van a aumentar. En cambio si podemos inducir esa capacidad, las cosas irán cambiando individual y grupalmente.

Esto no podrá iniciarlo aquel que no quiera a los otros. Aquel que quiere a sus padres, a sus hijos, a su familia, a sus amigos, a su pueblo…. aquel tendrá posibilidades de comunicarse. Pero quien esté preocupado mayormente por lo que come, por el aire que respira, por él mismo… no tendrá capacidad de dar y aumentará su aislamiento. Este es un punto de gran importancia y esta es una diferencia radical y tajante que tenemos con algunas ideologías que circulan.

Está bien… sin duda que todos tenemos nuestros problemas, pero ¿donde ponemos nuestra dirección? ¿En nuestros problemas o más allá de nosotros mismos? No habrá futuro si no es de todos y para todos.

Hay mucha gente voluntaria que arrima el hombro en situaciones que no le afectan directamente, y las personas que tienen alrededor no entienden por qué ayuda a otros, no entienden que gana con eso, y le critican e incluso se burlan. Y este voluntario, es posible que por ayudar a otros tenga problemas en su entorno familiar o de trabajo (incluso a él le cuesta entender porque hace lo que hace). A veces termina desalentado y sintiéndose estúpido, acabando por abandonar esas actividades. Muchos de esos voluntarios terminan arrinconados e incomprendidos. Y son, sin embargo, los que verdaderamente pueden llevar la comunicación a otros. Es bueno reivindicar esa labor y poner como un valor social esa capacidad de dar, porque es lo mejor que le puede pasar a una persona: sentir que, cuando apoya a otros, está abriendo la comunicación. Por eso, todos los que nos sentimos así, necesitamos ámbitos donde intercambiar. Este mensaje es para todas aquellas personas que experimentan la necesidad de dar y quieren orientar a otros en un nuevo sentido de la vida. Porque la fuerza del dar es capaz de mover montañas. Esta fuerza del dar está estrechamente relacionada con la fe y con el futuro.

Buscamos reunir un número razonable de personas que quieran tratar a otros como quieran ser tratados y que unamos nuestras aspiraciones hacia un cambio externo desde un cambio interno. En cuanto logremos un conjunto con la capacidad de reunirse, al menos semanalmente, para intercambiar y proyectar, buscaremos un local donde desarrollar diferentes actividades encaminadas hacia el cambio. A medida que nuestro número crezca, crecerán también nuestras posibilidades y proyectos.

Si quieres ponerte en contacto con nosotros escríbenos a ovejanegramundial@gmail.com

o bien a través de los teléfonos 676 092 557 – 655 818 638 – 615 703 181